Annie Holland tiene 26 años y nunca ha comido en una mesa como cualquier persona. Desde la adolescencia, una enfermedad rara paralizó su estómago e intestinos, haciendo imposible la digestión normal. Ha sobrevivido con nutrición intravenosa, inyecciones diarias, complicaciones en múltiples órganos y más de 25 episodios de sepsis que pusieron su vida en riesgo.

Después de años entrando y saliendo de hospitales en Australia del Sur, Annie fue aprobada para la muerte voluntaria asistida. Pero antes de despedirse, decidió hacer su propia lista: no de pendientes de vida, sino de momentos que nunca pudo tener. Se puso un vestido de novia para fotografiarse con su papá, cargó a un bebé recién nacido en brazos y voló en helicóptero por primera vez.



“Es mi forma de recuperar el control de una vida que me quitó tanto”, dijo. Una enfermedad le robó la comida, los años y la salud — pero no la última palabra. 🕊️
