Hyejeong Shin tiene 29 años y extrañaba algo muy concreto: el bullicio de los pasillos escolares.

En New Brunswick, Nueva Jersey, falsificó un certificado de nacimiento para inscribirse como si fuera una adolescente más. Durante cuatro días asistió a clases en la secundaria local sin que nadie notara la diferencia. Se sentó en los mismos salones, caminó por los mismos pasillos, hasta que la administración revisó su documentación y algo no cerró.

La escuela dio aviso a la policía y Shin terminó acusada formalmente por falsificar documentos públicos. Lo que ella describió como soledad y ganas de revivir esa etapa, para la ley fue directamente un delito.

