Emma Sheppard, de 42 años, estaba devastada luego de su divorcio. Sin embargo, decidió meterse al gimnasio, crear una cuenta en Tinder y mejorar su ánimo, algo que ahora le tiene “como caminando en las nubes”.
Estar en una relación en la que en realidad no quieres estar puede traer consecuencias fatales para tu ánimo, algo que inclusive puede reflejarse en el aspecto físico. Emma Sheppard, una madre inglesa de 42 años, sabe de lo que estoy hablando. La mujer se separó de su marido de 18 años en 2020, lo que la dejó sintiéndose pésimo, como que “no valía nada”. Sin embargo, luego de dos años, tuvo una increíble transformación tanto física como mental.

Emma, que tiene dos hijas, se unió al gimnasio y dejó atrás la comida rápida, ahora cocina ella misma saludables comidas. También comenzó a arreglarse más, utilizar maquillaje y ropa a la moda, además de crearse una cuenta en Tinder. Desde entonces, la mujer afirma que su vida cambió para mejor y que reciben muchísima atención masculina. Aunque lo más importante es que ella se siente muy bien.
Al respecto dice: “Estoy muy feliz de haber cambiado totalmente mi vida. Me siento increíble y es como que la belleza viene de adentro. Me siento como caminando en las nubes. Antes siempre trabajaba muy duro para cuidar a los demás. Pero, un día después de haberme separado, me di cuenta que era mi turno“. Dice que cuando estaba con su exmarido se sentía pésimo y que eso se veía reflejado en su aspecto físico.


Según explica: “Me veía vacía y y exhausta, pero ahora estoy viviendo mi mejor momento. Estoy feliz y me veo muy diferente“. Emma se casó en los 2000 cuando tenía apenas 22 años, y hace ya varios años las cosas no iban nada bien entre ambos. La mujer afirma “Estuve muy mal cuando él se fue, fue algo que me rompió. Me sentía sin valor alguno, me daban ataques de pánico“.
También añade que se sentía sin confianza en sí misma y muy aislada, sin estar haciendo nada que fuera significativo para ella. Dice que solamente estaba “existiendo, trabajando para pagar las cuentas”. Pero un día despertó y pensó que venía de una familia de mujeres muy fuertes y dejó que eso la inspirara. Se dio cuenta que podía ser mucho más de lo que era en ese momento. Comenzó cambiando toda su ropa por vestuario más a la moda, se maquilló por primera vez y dejó de fumar tanto.

Además se unió a un gimnasio, cambió sus hábitos alimenticios y consiguió un nuevo empleo. Todo esto terminó por darle una esperanza renovada en el futuro, las cosas ya no se veían tristes, ahora sentía que todo podía mejorar. Emma sostiene “Ahora sonrío todo el tiempo. Y esto es solo el comienzo“.
Al igual que Emma, son muchas las mujeres que experimentan grandes cambios luego de divorciarse. Parece ser común que muchas madres y esposas se olvidan de ellas mismas para concentrarse en la vida matrimonial y los hijos. Sin embargo, las cosas están cambiando, y hoy en día las mujeres saben que pueden aspirar a más.


