Tiffany Wedekind, de 46 años, tiene el cuerpo de una anciana de más de 300.

En Columbus, Ohio, empezó a perder el cabello y los dientes a los veinte años. Los médicos le hicieron un análisis de ADN y encontraron una mutación en el gen LMNA: progeria, la enfermedad de Benjamin Button. Una proteína anormal, la progerina, deteriora sus células ocho veces más rápido que las de cualquier persona. La mayoría de los niños con este diagnóstico no llega a los 13 años. Tiffany la recibió dos décadas más tarde de lo habitual, y hoy se cree que es la sobreviviente más longeva registrada en el mundo.

Su hermano Chad tuvo el mismo diagnóstico casi al mismo tiempo. Murió en 2012 por complicaciones de la enfermedad. Ella lo vio deteriorarse y decidió que no viviría con miedo: hace yoga, monta en bicicleta y cuida cada comida como si fuera parte del tratamiento. Ahora prueba Lornafarnib, un medicamento que podría ser el primer tratamiento aprobado contra la progeria. ‘Podría morir en cualquier momento’, dice, ‘trato mi vida como si fuera mi patio de recreo’.
