Jennifer Mulford tiene una rutina que nadie en su círculo esperaba a sus 40 años.

En Atlanta, cada dos horas, detiene lo que está haciendo para darle pecho a su novio Brad Leeson. No hay ningún bebé de por medio. Lo que practican se llama lactancia seca, una técnica dentro de lo que se conoce como Adult Breastfeeding Relationships. Su cuerpo todavía no produce leche, pero el estímulo constante, sumado a tres tazas diarias de un té llamado Mother’s Milk, busca activar esa producción en un plazo estimado de pocos meses.

Jennifer llegó a esto después de sentir envidia por el vínculo emocional que generaba esta práctica en otras parejas. Pasó años buscando compañero en foros y blogs, sin éxito, hasta que reencontró a Brad, un antiguo novio de la escuela, y le propuso el proyecto. Él aceptó de inmediato. Ella asegura que jamás lo haría en público, pero él sí estaría dispuesto. “En ese momento nos convertimos en uno”, dice ella, y sostiene que ningún vínculo se compara con esa sensación de calma.

