Nicole Burns, madre de tres hijos en Rockland County, Nueva York, sintió que algo no cuadraba apenas subieron a la autopista 59. Su esposo Nick manejaba rumbo al hospital cuando ella se dio cuenta de que no llegarían a tiempo.

No llegaron. Para cuando pudieron desviarse, Nicole ya tenía a su hijo Austin en las manos, ahí mismo, en el asiento del copiloto. “Mis instintos simplemente se activaron”, contó después. La pareja se encontró con una ambulancia en un Dunkin’ cercano, donde los paramédicos cortaron el cordón umbilical antes de trasladarlos al hospital de Nyack.

Hoy Austin ya está en casa, adorado por sus dos hermanos mayores. Y no es un caso aislado: según Boston University, el 12% de los nacimientos fuera de un hospital en EE.UU. ocurren así, sin planearlo, cuando el cuerpo decide que ya es momento.

