Mujer egipcia se disfrazó de hombre para trabajar en la construcción y hasta vendió un riñón para alimentar a sus hijos tras accidente de su esposo

Por Carlos Valencia
18 August, 2026

Baheya Ali Soliman tenía 32 años cuando su mundo se partió en dos.

En Beni Suef, Alto Egipto, su esposo sufrió un derrame cerebral que lo dejó sordo y con los músculos atrofiados. De un día para otro, ella pasó a manejar el mototaxi familiar y a ser la única proveedora. Cuando eso no alcanzó, se sumó como obrera de construcción, pero el acoso de un compañero la empujó a tomar una decisión drástica: se rapó la cabeza, se vistió de hombre y así logró trabajar en paz durante el día, mientras de noche seguía manejando su mototaxi.

Las deudas no dieron tregua. Vendió un riñón por unos 800 dólares para salir a flote, y cuando la licencia del mototaxi venció y las cuentas volvieron a acumularse, preguntó a los médicos si podía vender parte de su hígado. Su cuerpo ya no tenía fuerzas para eso. Baheya solo quería una vida sin deudas y comida en la mesa de sus hijos. En Egipto ya la llaman la Mujer Maravilla.

Puede interesarte