Dos muertes y un secuestro marcaron el caso. Taylor Parker fingió estar embarazada, asesinó a una amiga y se llevó al bebé que estaba a punto de nacer.

La justicia estadounidense determinó que cometió un doble homicidio y un secuestro.

El motivo que la justicia atribuyó al crimen fue retener a su pareja, “sin importar cómo”.


Esa frase sitúa el caso en una relación personal: según la determinación, la retención era el propósito detrás del doble homicidio y el secuestro.

La falsa gestación y el bebé arrebatado a su madre hacen visible la conexión entre el engaño y los delitos.


Parker espera ser ejecutada, una consecuencia que desplaza el relato desde la simulación del embarazo hasta el castigo que enfrenta.
