Imaginen recibir una noticia que les cambia la vida por completo, solo para descubrir que fue un error. Shontia Matlock, una educadora de Georgia, vivió una pesadilla a los 19 años cuando, en medio de su embarazo, los médicos le diagnosticaron erróneamente VIH.
“Mi corazón se hundió, simplemente pensaba que eso no podía estar bien”, recuerda Shontia sobre aquel momento devastador.

Sus síntomas eran alarmantes: hinchazón extrema, ampollas en pies y manos, pérdida de cabello y fallas en los riñones. Luego de varios días de angustia, nuevas pruebas descartaron el virus. El misterio se resolvió gracias a que su madre padece lupus y la instó a compartir sus antecedentes genéticos. “Eso ayudó a los doctores a conectar los puntos”, comenta Shontia.

Hoy, a sus 39 años, Shontia está estable gracias a tratamientos modernos y usa su arte como terapia. Su mensaje para todos es claro: “Escucha a tu cuerpo y aboga por ti mismo”. Si algo no se siente bien, no te quedes con la duda y habla.
