Pasamos del “yo puedo sola y no necesito a nadie” al “si no pagas la cena, las uñas y el alquiler, mejor no me hables”. Una tendencia en redes que tiene a todo el mundo riéndose de las piruetas mentales de los adultos.
Si algo nos enseñan los adultos todos los días es que su lógica cambia más rápido que el clima. Durante años escuchamos himnos de independencia, discursos sobre la mujer autosuficiente y la famosa frase de que “las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan”. Todo iba de maravilla… hasta que llegó la cuenta del restaurante.
En las últimas semanas, TikTok e Instagram se han inundado con el movimiento bautizado como la ‘Femosphere’ (o el club de las reinas consentidas). ¿De qué se trata? Básicamente, de un grupo de creadoras de contenido que predican que el hombre debe hacerse cargo del 100% de los gastos financieros de la relación: salidas, cenas, viajes, alquiler y, si se puede, hasta las sesiones de manicura.
La matemática mágica de la adultez
Lo que causa risa y burlas en las redes no es que a la gente le guste que la inviten a cenar (a quién no, ¿verdad?), sino el increíble malabarismo intelectual para juntar dos discursos totalmente opuestos:
Sábado por la noche (en la cita): “Ay no, mi amor, mi dinero es para mis gustitos personales y el tuyo es para pagar la cuenta, la propina, el Uber y la gasolina. Eso se llama trato de princesa.” 💳🤡
Lunes a Viernes: “Soy una mujer empoderada, profesional, independiente, que factura su propio dinero y no le rinde cuentas a nadie.” 📈💅
