Mujer no aguantó la idea de perder su auto y terminó arrestada

Por Marco Olivares
28 May, 2026

El 14 de septiembre de 2025 en Fort Myers, Florida, es un día que estos policías no olvidaran, gracias al drama que Keyla Molina armó por su auto en una detención de tráfico.

Cerca de las 6:30 de la tarde, oficiales detuvieron a una pareja, abordo de un Ford Mustang negro por conducir a una velocidad excesivamente superior al límite permitido. El vehículo iba a 175 km/h en una zona limitada a 80 hm/h. Además, oficiales observaron que se saltaron un semáforo en rojo, condujeron por el carril opuesto y casi chocan con otro vehículo.

Sin embargo, Keyla no era la persona tras el volante, sino su pareja, identificado como Alejandro Ross, quien no podía dar ninguna explicación ante su actuar imprudente y peligroso, solo pudo esbozar un “lo siento”.

Pero los verdaderos problemas empezaron cuando le pidieron a Keyla su identificación.

Pero no entiendo. Si no estaba conduciendo ¿Por qué quiere mi ID?

Los oficiales pasaron varios minutos solicitando a Keyla su identificación, pero solo con la amenaza de ser arrestada, la haría seguir las instrucciones. Los oficiales podían oler alcohol en el auto, lo que inició una investigación conducción bajo la influencia.

Mientras Alejandro confesó haber bebido un poco y realizaba el protocolo correspondiente a la investigación, un temor se plantó en la mente de Keyla, podrían quitarle su auto. Poco a poco empezaría a rogarle a la otra oficial que más allá de lo que le pasara a su novio, no le arrebataran su vehículo.

Pese a saber que la decisión no pasaba por la oficial con la que hablaba, Keyla insistía en que le dejaran una advertencia o una multa, pero que no arrestaran a su novio, ni se llevaran su auto, pero tras varios minutos hundida en sus especulaciones, su única preocupación se volvió el auto.

Keyla reveló que el vehículo era una herencia de su difunto padre, llevaba 4 años conduciéndolo y lo tomó todo 1 año pagarlo. De repente sus lágrimas y desesperación se hacían más latentes. No habían pasado ni 10 minutos y ella ya no aguantaba la incertidumbre.

El otro oficial tuvo que detener su investigación para indicarle que se calme y no interrumpiera más el proceso. Tras determinar que Alejandro estaba bajo la influencia sería arrestado, causando que Keyla perdiera los estribos. De la nada asumió que estaría 30 días en la cárcel, para luego enojarse con el por su irresponsabilidad y no haberla escuchado sobre no conducir su auto.

Los oficiales determinaron que siempre y cuando alguien más maneje el vehículo, Keyla podría llevarse el auto y en su caso podría ir a buscarlo el día siguiente. Pero cuando le dijeron que llamara a alguien para venir a buscarla, Keyla escuchó una sola cosa, “Me quitaran mi auto”.

Sus gritos y desesperación le impidió a los oficiales explicarle correctamente las opciones que tenía, terminando en ella provocando a los oficiales a que la arrestaran. El resultado sería un un altercado físico para reducirla, que incluyó una presunta mordida de Keyla a uno de los oficiales.

Keyla fue acusada de alteración del orden público por intoxicación y agresión a las fuerzas de orden público, mientras que Alejandro se declaró culpable de manejar bajo la influencia del alcohol, siendo sentenciado a un año de libertad condicional.

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