“Nadie sabe qué pasó ni puede explicarlo” Lisa Reid tenía 11 años cuando un tumor cerebral le arrebató la vista para siempre. Así lo dijeron los médicos de Auckland, Nueva Zelanda. Así lo creyó ella durante 13 años, mientras aprendía a moverse por el mundo guiada por su memoria, sus manos y Ami, su fiel perra guía. 🐕

La noche del 15 de noviembre de 2000 no tenía nada de especial. Lisa, ya con 24 años, se inclinó para darle un beso de buenas noches a Ami. Perdió el equilibrio y su cabeza chocó con fuerza contra una mesa de centro. Se fue a dormir adolorida, sin sospechar nada. A la mañana siguiente abrió los ojos y pudo ver. 😳

Ni ella ni sus médicos encontraron una explicación completa. El Dr. Ross McKay habló de una posible presión aliviada sobre el nervio óptico, pero admitió que el caso desafiaba la lógica médica. Lisa recuperó cerca del 80% de visión en su ojo izquierdo y pudo ver, por primera vez en años, a su hermano ya convertido en un hombre adulto. ✨
