En un video reciente, Michelli respondió preguntas de sus seguidores y soltó dos confesiones que no esperaban. La primera: no se depila las axilas, y no entiende por qué debería hacerlo. Su pregunta fue directa, casi retórica, como si la respuesta fuera obvia para ella.

La segunda va más allá. En los días de mayor flujo menstrual, prefiere no salir de casa y deja que el sangrado corra por sus piernas sin usar compresas desechables. Asegura que la experiencia la hace sentir “súper viva”. Cuando sí necesita salir, recurre a telas específicas y recomienda copas menstruales o ropa interior reutilizable como alternativas.

Su argumento final apunta directo a la industria: quiere que menos personas dependan económicamente de productos desechables. Una decisión personal que, contada así, sin filtros, deja pensando a cualquiera sobre cuánto de lo que usamos a diario es costumbre y cuánto es necesidad real.
