Una revisión de rutina terminó en una escena surrealista para Margerita B. Wargola cuando sus ojos se tiñeron de un verde brillante e intenso. El efecto ocurrió porque la paciente olvidó retirar sus lentes de contacto antes de que le aplicaran fluoresceína, un tinte utilizado por oftalmólogos para detectar lesiones corneales.


Los lentes absorbieron el líquido instantáneamente y, al no tener anteojos de repuesto, la mujer tuvo que volver a casa luciendo esa mirada de ciencia ficción que rápidamente se volvió viral.

Aunque la imagen causó impacto, los médicos confirmaron que el tinte es inofensivo y que el color solo quedó atrapado en el material plástico de los lentes, volviendo a la normalidad al quitárselos.
