Becky Garfinkel, de Corona, California, ya había comido casi toda su ensalada de mezcla de lechugas Taylor Farms cuando notó algo moviéndose en el plato.

Era una rana. Vegetariana estricta por alergias severas a la carne, Becky gritó, vomitó y sacó al animal de entre las hojas para enjuagarlo del aderezo. Fue en ese momento cuando descubrió que apenas tenía signos de vida: el cuerpo flácido, casi sin respirar. Su esposo actuó rápido y le hizo compresiones torácicas presionando con un solo dedo, una y otra vez, hasta que la rana reaccionó.

En lugar de deshacerse de ella, la pareja sacó el viejo acuario que usaban para una mascota anterior y decidió quedarse con el animal. La bautizaron Lucky. Becky contactó a Target por Facebook, y la cadena le ofreció una tarjeta de regalo de 5 dólares mientras investigaba el caso con el proveedor. Ella fue clara: no piensa volver a comer ensalada.
