Sapna Bidwall, una contadora de 45 años, vivió un infierno médico al ser diagnosticada con hipotensión intracraneal espontánea. Esta extraña condición, que afecta a solo 5 de cada 100,000 personas, provocaba que el líquido cefalorraquídeo se escapara por un orificio, haciendo que su cerebro “se hundiera”.

Para intentar aliviar sus agónicos dolores, los médicos le recetaron una dieta forzada: tres cafés, una pastilla de cafeína y una Coca-Cola Zero al día. “Si no tomaba cafeína, mi vida no era posible”, confesó Sapna. La cafeína ayudaba a aumentar la producción de líquido cefalorraquídeo y contraer los vasos sanguíneos, brindando un alivio.

En marzo de este año se sometió a una cirugía. Hoy, Sapna está recuperada en un 98% y asegura que su vida cambió por completo.


