Un delicado caso de mala praxis médica expone los peligros de someterse a tratamientos de modificación corporal por presiones sociales.

Hace 18 años, la paciente de origen venezolano, Mayra Alejandra del Villar, aceptó una cirugía gratuita en Maracaibo tras pasar su juventud recibiendo constantes burlas sobre su peso y aspecto físico.

El procedimiento derivó en infecciones severas que desplazaron sus órganos obligando a los médicos a retirarle varios órganos como el bazo, tres metros de intestino y finalmente el estómago por completo. Tras pasar 1 año en cama y 6 meses en silla de ruedas, la afectada emigró a Estados Unidos donde hoy es influencer.

