Sarah Bradley de 39 años vivió un giro inesperado en su salud tras sufrir un choque automovilístico en marzo de 2024.

Mientras los médicos en Somerset realizaban resonancias magnéticas de rutina por el accidente detectaron una gran masa cancerosa en su cerebro. La paciente, quien trabajaba como guardia de seguridad, fue diagnosticada con un subependimoma de grado 1 un tipo de tumor poco frecuente.

Tras optar inicialmente por mantenerlo en observación, la gravedad de su estado la llevó a una cirugía exitosa para remover el tejido afectado. En enero de 2026 los especialistas confirmaron que el cáncer ha desaparecido permitiéndole retomar su vida pese a sufrir algunas secuelas visuales.
