Alexandra Adams logró un hito médico en Reino Unido al obtener su título y convertirse, según People, en la primera doctora sorda y ciega del país. Su historia llamó la atención porque ella misma explicó que la mayor barrera no fue su discapacidad, sino la discriminación que enfrentó en el camino.

Adams, de 32 años, nació con pérdida severa de audición y visión, pero desarrolló herramientas para comunicarse y trabajar con pacientes. Usa tecnología adaptativa, como un estetoscopio Bluetooth conectado a sus audífonos, además de otros dispositivos de apoyo para su práctica médica.

Su interés por la medicina nació en la adolescencia, después de pasar 17 meses en el hospital por complicaciones de una cirugía. Ahora evalúa especializarse en geriatría o cuidados paliativos, siempre priorizando la seguridad de sus pacientes.

