En Tokio, una medida pensada para enfrentar el calor terminó abriendo una discusión sobre vestimenta, género y oficina. El gobierno metropolitano permitió a sus trabajadores usar shorts, poleras y zapatillas dentro del programa Cool Biz, creado para reducir el uso de aire acondicionado.

El cambio no cayó bien en todos los espacios. Algunas mujeres comenzaron a hablar de sunehara, una expresión que se traduce como acoso por vello en las piernas, para describir la incomodidad de ver a compañeros hombres con shorts y piernas peludas en un ambiente profesional.

La discusión también expuso un doble estándar. Mientras a los hombres se les permite vestir más fresco, muchas mujeres siguen sintiendo presión por usar medias, depilarse o cubrirse.
