Nacieron unidas por la cabeza y, tras una operación de 24 horas, por primera vez pudieron estar una al lado de la otra sin compartir el mismo cuerpo

Por Andrea Araya Moya
24 September, 2026

Separarlas significaba enfrentarse a una de las cirugías pediátricas más peligrosas que existen.

Hiyab y Wuhbto nacieron en Etiopía unidas por la cabeza, una condición extremadamente poco frecuente conocida como craneópagos. Durante sus primeros años compartieron parte del cráneo y vasos sanguíneos, por lo que cualquier intento de separación implicaba riesgos enormes de hemorragia, daño neurológico y otras complicaciones graves.

Cuando tenían 2 años viajaron a Estados Unidos para ser atendidas por un equipo multidisciplinario. Antes de la separación definitiva, los médicos realizaron varios procedimientos para preparar sus vasos sanguíneos y reducir los riesgos de una intervención que finalmente se extendió por más de 24 horas.

La operación fue exitosa y, por primera vez, las hermanas pudieron quedar físicamente separadas. Después comenzó otro desafío igual de importante: rehabilitación, fisioterapia y aprendizaje de movimientos que antes hacían juntas.

Ahora trabajan en habilidades como sentarse erguidas, comer, hablar y socializar de manera independiente, mientras los especialistas esperan que con el tiempo también puedan ponerse de pie y caminar.

Pasaron sus primeros años sin poder separarse ni un segundo; hoy tienen por delante la posibilidad de descubrir el mundo cada una con su propio cuerpo, pero siempre una al lado de la otra.

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