Una bebé nació mediante cesárea a las 38 semanas de gestación con el brazo izquierdo severamente hinchado, morado y con movilidad limitada. Lo más sorprendente es que el problema ya había sido detectado semanas antes de su nacimiento.
A las 28 semanas, una ecografía prenatal había mostrado una inflamación del tejido del brazo, pero en ese momento no estaba claro cuál era la causa. Después del nacimiento, los médicos observaron dos zonas de constricción alrededor de la muñeca y la parte superior del antebrazo, mientras que el hombro y parte del pecho también presentaban inflamación y coloración azulada.

Aunque las arterias del brazo seguían teniendo pulso, una resonancia magnética permitió descubrir qué estaba ocurriendo: dos bandas de tejido fibroso atravesaban las capas profundas y comprimían la extremidad.
El diagnóstico fue secuencia de bandas amnióticas, una rara complicación que puede aparecer cuando la membrana interna que rodea al feto se rompe durante el embarazo. Algunas partes del cuerpo pueden quedar atrapadas por estas bandas y sufrir una presión progresiva.
Dependiendo de la zona afectada y de la intensidad de la compresión, el problema puede provocar desde hinchazón y anillos de constricción hasta lesiones más graves e incluso amputaciones de dedos o extremidades.

En este caso, los médicos lograron identificar las bandas responsables de la extraña apariencia del brazo de la recién nacida. Lo que parecía una inflamación inexplicable había comenzado a desarrollarse mientras la bebé todavía estaba dentro del útero.
