Dominic Gundrum todavía no había nacido cuando sus padres vieron algo en la ecografía de las 20 semanas que ningún padre quiere ver.

Un encefalocele: tejido y líquido cerebral se filtraban por una fisura facial y formaban bajo la piel de su frente una burbuja del tamaño de una pelota de golf. A eso se sumaba una fisura de Tessier, un hueco triangular que partía desde el labio superior, atravesaba la nariz y subía hasta la frente. Según Fox News, los médicos pensaron al principio que sus probabilidades de supervivencia eran escasas.

Mary y Mark no se quedaron esperando. Buscaron por internet y encontraron a John Meara y Ed Smith, cirujanos del Boston Children’s Hospital que ya habían tratado antes un caso grave de encefalocele. Le enviaron la ecografía por correo. Dominic nació en 2012, sin complicaciones, y fue operado por un equipo de quince profesionales durante ocho horas. La cirugía resultó un éxito. ¿Tú habrías tenido el valor de seguir adelante con ese diagnóstico?

