Stephen “Kiki” Ramos nació en Haití y su vida cambió cuando fue adoptado por una familia argentina. Desde pequeño creció en el país, se formó futbolísticamente en Vélez Sarsfield y empezó a abrirse camino como una de las promesas juveniles del club.

Ahora recibió su primera convocatoria oficial a la Selección Argentina Sub-17, un paso enorme para su carrera y para una historia que une adopción, identidad y fútbol. Su citación también llamó la atención porque es el primer futbolista nacido en Haití en ser llamado a una selección juvenil de la Albiceleste.

El presente lo encuentra vistiendo los colores del país donde creció y donde encontró una familia. Para muchos, su caso emociona no solo por el talento, sino por todo lo que tuvo que ocurrir antes de llegar a una cancha con el escudo argentino.

