Jessica Cox nació en 1983 en Sierra Vista, Arizona, sin brazos. Los médicos nunca lograron explicar por qué.


Desde niña aprendió a hacerlo todo con los pies: vestirse, comer, escribir, maquillarse. A los 14 años tomó una decisión que marcaría su vida: dejar las prótesis y ser ella misma, sin adaptarse a lo que otros esperaban.


Ese mismo año, tras empezar taekwondo a los 10, obtuvo el cinturón negro y se convirtió en la primera mujer sin brazos en lograrlo en la Asociación Americana de Taekwondo.


Pero había algo que todavía le daba pánico: los aviones. En 2005, siguiendo el consejo de su padre, aceptó una invitación a volar en una avioneta. Salió de ahí enganchada.


Tras casi tres años de entrenamiento, el 10 de octubre de 2008 recibió su licencia de piloto y entró a los récords Guinness como la primera persona sin brazos en lograrlo.


Hoy es psicóloga por la Universidad de Arizona, conferencista motivacional y dirige la Rightfooted Foundation International, una organización que acompaña a niños nacidos con diferencias en sus extremidades.

Su mensaje es simple: no se trata de ser la primera, sino de abrirle el camino a la siguiente.
