Nació sin brazos y con las piernas poco desarrolladas, pero eso no le impidió convertirse en padre y criar a sus dos hijas Con ayuda de su madre, sacó adelante a sus hijas luego de que su pareja se fuera cuando eran pequeñas Años después, una de sus hijas dejó todo para cuidarlo: “Para mí nunca hubo dudas, es el mejor papá del mundo”

Por Valentina Ulloa
20 October, 2026

Pablo Acuña no tiene brazos ni piernas, pero nunca dejó de ser papá.

Nació así en Paraguay y se mueve desde hace décadas sobre una pequeña carretilla de madera. Cuando su pareja se fue, la menor de sus hijas tenía apenas cuatro meses y la mayor, tres años. Él las crió junto a su madre, Ignacia del Valle.

Aprendió a usar el celular y el control del televisor con la nariz, y aunque nunca pudo ir a la escuela, sus hijas recuerdan su buen humor y la sabiduría de sus consejos.

Cuando Ignacia ya no pudo cuidarlo por su edad, Élida, la menor, tomó una decisión: dejó Argentina y volvió a Paraguay para ayudarlo en lo cotidiano. “Es mi amigo, mi confidente y el mejor papá del mundo”, explicó.

La historia llegó a miles de personas y una ola de solidaridad les permitió tener una casa propia, adaptada a sus necesidades. Ignacia murió a los 97 años, y Pablo ya sueña con un vehículo para salir a conocer lugares y visitar amistades.

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