El agua le llegaba a las rodillas y el vestido flotaba como si tuviera vida propia.

Así caminó Jamaica Aguilar hacia el altar de la iglesia de Barasoain, en Malolos, Filipinas, en julio de 2025. El tifón Wipha había intensificado las lluvias monzónicas de la temporada y convirtió el pasillo de la ceremonia en un espejo de agua marrón.

Del otro lado esperaba Jade Rick Verdillo, vestido con un Barong Tagalog bordado, la prenda tradicional filipina reservada para ocasiones especiales.

Sabían que podía pasar. Lo habían anticipado días antes, pero ninguno quiso posponer lo que llevaban tanto tiempo esperando. “Todos los matrimonios tienen sus desafíos”, diría después Verdillo, como si la inundación fuera apenas el primero de muchos que enfrentarían juntos.

Las fotos del fotógrafo Aaron Favila, de la agencia AP, recorrieron el mundo en cuestión de horas — y con ellas, la pregunta de cuántos estarían dispuestos a hacer lo mismo por amor.


