Hannah Caldas tenía 48 años y una carrera Masters intachable cuando todo se detuvo por un papel.

World Aquatics le exigió una prueba cromosómica para confirmar que podía seguir compitiendo en categoría femenina. Ella se negó: dijo que el examen era invasivo, carísimo y que ni su seguro médico ni las reglas de US Masters Swimming lo consideraban necesario.

Meses antes, un panel de esa misma organización ya había revisado su documentación y confirmado que había nacido y se identificaba como mujer.

No importó. La federación internacional le borró los resultados obtenidos entre 2022 y 2024 y la dejó fuera de las piscinas hasta el año 2030. Caldas, nacida en Vizela, Portugal, y radicada en California, prefirió irse de la natación competitiva antes que entregar información médica que considera suya y de nadie más. ¿Qué opinas?

