Nadie le avisó que el bolígrafo le estaba rayando la espalda entera durante todo el viaje

Por Andrea Araya Moya
9 July, 2026

Un bolígrafo mal puesto y un viaje en bus fueron suficientes para crear la obra de arte involuntaria más comentada de la semana.

Ella solo quería sujetarse el pelo. Nada del otro mundo, algo que cualquiera ha hecho mil veces con lo primero que encuentra en la cartera. El problema es que la punta del bolígrafo quedó apuntando directo a su piel, y con cada movimiento del bus, con cada bache, con cada frenada, fue dejando un mapa de rayones azules en toda su espalda sin que ella se diera ni cuenta.

Quien iba detrás sí se dio cuenta. Le tomó dos fotos, comparó el antes y el después, y se hizo la pregunta que todos nos haríamos: ¿le digo o dejo que la vida le explique sola? La respuesta más votada fue no decir nada, dejar que fuera ella quien descubriera que traía puesta una obra abstracta involuntaria. A veces el mejor favor es no arruinar el misterio.

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