Mateo Kawaguchi, Leandro López, Mauricio y Franco tocaron puerta tras puerta en Buenos Aires buscando un empleo. Nadie los quiso contratar. La razón siempre fue la misma: tenían síndrome de Down.

En vez de rendirse, en 2016 armaron su propia respuesta: Los Perejiles, un servicio de pizzas para eventos que ellos mismos cocinan y atienden. El primer evento reunió a 50 personas. Con el apoyo de Gaby, la mamá de Mateo, el boca a boca hizo el resto: en su primer año llegaron a cubrir alrededor de 250 fiestas, atendiendo hasta 600 personas.

Hoy la historia ya no es solo de ellos cuatro. Veinte personas más con síndrome de Down se sumaron al equipo, buscando lo mismo que sus fundadores: un trabajo digno y la independencia que el mercado laboral les había negado.
