Egipto iba ganando 2-0. Faltaban 15 minutos y todo indicaba una hazaña. Entonces llegó la remontada de Argentina, un gol egipcio anulado por el VAR y un contacto a Mohamed Salah que nunca se sancionó como penal.

La Federación Egipcia no se quedó callada. Envió una queja formal a la FIFA por el arbitraje del francés François Letexier, mientras jugadores como Ziko hablaban de “injusticia clara y evidente”.

La respuesta llegó desde arriba: Pierluigi Collina, jefe de árbitros de la FIFA, salió a bancar cada decisión y fue tajante sobre algo que nadie había puesto en duda públicamente hasta ahora.
“Nadie puede afirmar que el arbitraje de la FIFA pueda ser influenciado por nadie, ni siquiera por el presidente de la FIFA”, expresó Collina.
Egipto, dolido pero de pie, decidió renovarle el contrato a su técnico Hossam Hassan. La polémica sigue abierta, pero el mensaje de la FIFA fue claro: no habrá marcha atrás.
