Nayarit Colmenares pasó dos días sepultada en Venezuela, descubrió que su esposo había muerto y perdió su mano derecha por una infección

Por Alexander López
20 August, 2026

Nayarit Colmenares no supo cuánto tiempo pasó bajo el cemento. Dos días, calculó después, sin ver nada, respirando polvo y gas, escuchando el agua que se filtraba entre los escombros del edificio Palmar Este 1, en Caraballeda, La Guaira. Cada vez que estiraba la mano para tantear el espacio, algo afilado le cortaba la piel.

Ahí abajo, entre el cemento y la pintura derramada, encontró el cuerpo de su esposo Henry. Los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron el norte de Venezuela se lo habían llevado mientras ella seguía atrapada, respirando el mismo aire que él ya no.

La rescataron con vida. Pero la herida en su mano derecha se infectó, y los médicos en Caracas le dieron una sola opción: amputarla antes de que la infección llegara a la sangre.

Hoy Nayarit, arquitecta e ilustradora, siente palpitaciones y corrientazos en los dedos que ya no tiene, y practica firmar y pintar con la mano izquierda mientras su hermana intenta reunir 100.000 euros para una prótesis biónica. “Haber perdido a mi esposo me duele más que haber perdido mi mano”, dijo.

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