Neal McDonough, 60 años, tenía todo lo que Hollywood puede ofrecer: papeles en series como Hermanos de sangre y Mujeres desesperadas, una carrera en ascenso. Pero había una línea que no estaba dispuesto a cruzar: nada de besos ni escenas de sexo con otras actrices, por respeto a su esposa Ruvé Robertson.

En 2010 esa decisión le costó todo. Lo echaron de la serie Scoundrels a los tres días de rodaje, tras negarse a una escena con Virginia Madsen. Vino el silencio de la industria durante casi dos años. “Perdí la casa, perdí los autos, lo perdí todo”, contó el actor. También perdió el control frente al alcohol, hasta que un gesto de su colega Luke Perry lo ayudó a levantarse.

Hoy actúa en Yellowstone y Tulsa King, sigue casado con Ruvé desde 2003 y tienen cinco hijos. En su última película hasta convenció a su esposa de actuar para rodar la escena del beso sin necesitar a nadie más.

