Brasil todavía procesaba el golpe: afuera del Mundial 2026 en octavos, eliminada por Noruega. Neymar, en cambio, ya estaba en otra mesa. Literal: se inscribió en la World Series of Poker de Las Vegas, jugando por un premio de apenas 10.000 dólares, mientras en Santos le contaban los días.

El club brasileño le había puesto fecha límite: 17 de julio para reincorporarse al plantel. La imagen se viralizó rápido y las críticas llegaron desde todos lados. Y esto fue solo el principio.
Diez días después, la historia se repitió. El 22 de julio, con Santos goleando en la Copa Sudamericana, Neymar volvió a estar en una mesa de póker, esta vez en São Paulo 🎲. Su respuesta a las críticas no dejó dudas sobre lo que piensa: “la vida es una broma”, escribió, sonriendo. Después llegó el anuncio que muchos ya veían venir: no jugará más con la selección de Brasil.

