Ni muerta la dejaron tranquila: un hombre compró la tumba sobre la de Marilyn Monroe para que lo enterraran boca abajo, mirándola por siempre

Por Ian Price
16 September, 2026

Marilyn Monroe murió en agosto de 1962. Treinta años después, Hugh Hefner compró la cripta contigua a la suya en el cementerio Westwood Village Memorial Park, en Los Ángeles, por 75.000 dólares.

No fue un gesto de admiración. Hefner había construido su imperio con fotos desnudas que Marilyn tomó en 1949, cuando necesitaba dinero desesperadamente. Le pagaron 50 dólares por esas imágenes; él las compró después por 500 y las convirtió en la primera portada de Playboy, en 1953, sin que ella viera un centavo más ni diera su consentimiento para ese uso. Décadas más tarde diría que pasar la eternidad junto a ella era “demasiado dulce para no hacerlo”.

Pero Hefner ni siquiera fue el primero en obsesionarse con el lugar exacto de su descanso. Richard Poncher le compró a Joe DiMaggio, ex esposo de Marilyn, la tumba justo encima de la de ella. Su esposa cumplió su último deseo: lo enterraron boca abajo, para que pudiera mirarla por toda la eternidad. En 2009, esa misma tumba se vendió en una subasta por 4,6 millones de dólares. Ni la muerte la libró de los hombres que la persiguieron toda su vida.

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