Elena Desserich tenía 5 años cuando los médicos le dieron a sus padres una cifra: 135 días de vida.
Vivió 121 días más de lo previsto. Y los aprovechó a su manera. Mientras luchaba contra uno de los cánceres cerebrales más crueles de la infancia, en su casa de Cincinnati, Ohio, empezó a esconder notas y dibujos en estantes de libros, estuches de CD y cajones de calcetines. Su padre, Keith, encontró la primera entre unos libros y no le dio importancia. Después aparecieron entre 20 y 30 más.

Una estaba dentro de una bolsa de ropa guardada para el invierno: “I love you Mom and Dad”. Los abuelos recibieron dibujos hechos a mano, con muchos colores. Y una tía encontró una nota escrita para el chihuahua que Elena tanto quería.

Elena murió en 2007. Dos años después, sus padres reunieron los diarios que escribieron y las notas de la niña en el libro “Notes Left Behind”, pensado al principio solo para que su hermana menor, Grace, que tenía 4 años durante la enfermedad, conservara sus recuerdos.
