Anu no sabía cómo iban a reaccionar.
Tenía 7 años y acababa de llegar a su escuela en Birmingham, Inglaterra, con una prótesis deportiva de color rosado. Había perdido su pierna derecha poco después de nacer, y aquel día sus compañeros iban a ver por primera vez su nueva “pierna”.


La respuesta no tuvo nada de incómoda. Fue pura curiosidad. “¿Esa es tu nueva pierna rosada?”, le preguntó una de sus compañeras mientras los demás se acercaban para mirarla de cerca. Algunos soltaron un “wow”. Dos de sus amigas la abrazaron. Y poco después, Anu salió corriendo de la mano de una de ellas, como cualquier otra niña en pleno recreo.
La prótesis llegó gracias a un fondo de 1,5 millones de libras destinado al NHS, el sistema de salud británico, que reservó recursos para dotar a niños amputados de prótesis deportivas. La BBC Midlands contó la historia y Business Insider la retomó en mayo de 2017. Las imágenes terminaron mostrando algo mucho más simple que una prótesis: una niña feliz, rodeada de sus amigos.
