En 2013, Maria Chelysheva, una niña de 8 años, se convirtió en la única sobreviviente de su familia tras una extraña tragedia ocurrida en Rusia.

Todo comenzó cuando su padre, Mikhail Chelyshev, de 42 años, bajó al sótano de la casa para buscar papas para el almuerzo. Los tubérculos llevaban demasiado tiempo almacenados en un espacio cerrado y se habían descompuesto, liberando gases tóxicos.

Al ver que no regresaba, su esposa y su hijo fueron a buscarlo, pero también colapsaron. Poco después, la abuela de Maria, de 68 años, intentó ayudarlos y murió de la misma forma.

Maria se salvó porque fue la única que nunca entró al sótano.
