Bajo los escombros de un edificio en La Guaira, Venezuela, una niña de 11 años hizo algo que ningún rescatista olvidará jamás. 💔
Los integrantes del grupo USAR de Colombia la escucharon primero: una voz clara, firme, que les decía que su mamá y su hermano Moisés, de 9 años, estaban con ella. Estaban en el piso cinco; los rescatistas, en el once. Cada losa tardaba dos horas en romperse. Calcularon que necesitarían diez horas para llegar. Pero la voz de la niña los mantuvo avanzando: les decía que la mamá estaba bien, que ella estaba bien, que ya podía ver la mano de ellos y un haz de luz. “La gente estaba motivada porque la niña daba señales claras de estar atenta”, contó uno de los rescatistas entre lágrimas. 🕯️
Cuando por fin abrieron paso hasta ella, la niña ya había dejado de respirar y su mamá también. Solo estaba Moisés, vivo y sano, el hermano herido del que ella habló todo el tiempo. “La niña entregó a su hermano y descansó”, dijo el rescatista sin poder contenerse. Moisés llegó vivo al hospital. Su hermana lo dio todo para que eso fuera posible. 🙏
