Durante 12 años, Afsheen Gul vivió con el cuello doblado en un ángulo de 90 grados.
Tenía 10 meses cuando se cayó de los brazos de su hermana. Desde entonces, la menor de siete hermanos no fue a la escuela ni jugó con otros niños. Aprendió a caminar a los seis años y a hablar a los ocho. Su madre, Jamilan Bibi, recuerda que casi no podía moverse: la familia la ayudaba en todo. Y no había dinero para más tratamiento.
Su mundo cabía en una casa de Mithi, en Pakistán, a 300 kilómetros de Karachi.

En 2017, su historia llegó a la prensa y empezaron las promesas. En 2018, un hospital de Karachi le dio un 50% de probabilidades de sobrevivir a la operación. Sus padres pidieron tiempo para pensarlo y se la llevaron a casa.
Entonces una periodista británica la puso en contacto con el doctor Rajagopalan Krishnan, del Apollo Hospital de Delhi. Él dijo que sí, sin cobrar. Le advirtió a la familia que su corazón o sus pulmones podían detenerse en pleno quirófano.
Cruzaron la frontera igual.

La cirugía principal duró seis horas. Unieron su cráneo a la columna con una barra y tornillos para mantener el cuello recto.
Cuatro meses después, Afsheen camina, habla y come sola. Aun sigue asistiendo a sesiones de fisioterapia y mantiene consultas médicas constantes por videollamada pero cada día haciendo su vida con más normalidad. Se volvió una creadora de contenido con más de 300.000 seguidores con quienes comparte sus atuendos tradicionales, tutoriales de maquillaje, caminatas al aire libre y mensajes de fe.
A veces la hazaña no es una operación. Es que alguien diga que sí cuando todos dijeron que no. 💛

