Un columpio de cuerda sobre el río Tyne, en Northumberland, Inglaterra, era el juego favorito de un grupo de 20 amigos aquel 18 de mayo de 2024. David Radut, de 14 años, no sabía nadar. Cuando soltó la cuerda en su segundo intento, cayó a aguas profundas y gritó pidiendo ayuda.


Aras Rudzianskas, de solo 13 años, no lo pensó dos veces y saltó tras él. Pero el pánico de David lo hundió una y otra vez bajo el agua. Un amigo intentó sujetarlo desde la orilla, hasta que también empezó a ser arrastrado por la corriente.

Una mujer, que practicaba paddleboard cerca de ahí, encontró un cuerpo flotando y al principio creyó que era una roca pálida. Logró reanimar a Aras con sus propias manos, pero el niño murió tres días después en el hospital. David fue hallado horas más tarde, 21 metros río abajo de donde todo comenzó.
