TyLon Pittman tenía 5 años cuando decidió que alguien tenía que detener al Grinch.
En Jackson, Mississippi, el niño acababa de ver “Cómo el Grinch robó la Navidad” y quedó tan angustiado que llamó al 911 para pedir que lo arrestaran antes de que arruinara las fiestas. Su madre, TeResa, pensó que era una broma, hasta que casi una hora después tocaron la puerta: era la agente Lauren Develle, del Departamento de Policía de Byram, buscando al niño que había denunciado al villano navideño.

TyLon le mostró el video en su teléfono y le explicó, muy serio, por qué el Grinch era peligroso. Develle le prometió que no dejaría que le robara la Navidad, pero el niño seguía inquieto. Dos días después, la comisaría completa lo invitó a ayudarlos a “encerrarlo” en una celda de verdad. TyLon cerró la puerta con sus propias manos, se subió a una patrulla y recibió un regalo del jefe Luke Thompson: una invitación abierta para postularse como policía cuando cumpla 21 años.