Lu Zikuan tenía 11 años y pesaba 30 kilos cuando supo que era el único familiar compatible para donarle médula a su papá.

Los médicos pedían al menos 45 kilos para operarlo. Entonces el niño, de la aldea de Xijingyu, en Henan, China, empezó a comer cinco veces al día. Huevos, carne estofada, fideos, doble porción en la cena. A veces ya estaba lleno, con náuseas y dolor de estómago, y seguía comiendo. Tomaba agua de espino para digerir y se subía a la balanza después de cada comida.

Su mamá, que trabaja en un mercado, buscaba carnes con descuento para alimentarlo. Su papá, Lu Yanheng, llevaba siete años peleando contra la leucemia y al principio dijo que no: no quería arruinarle el futuro a su hijo. Zikuan insistió: “Tengo mucha sangre. Saquen la mía”.

En tres meses ganó 15 kilos y llegó al peso necesario. El 9 de septiembre de 2019, el día del cumpleaños número 34 de su papá, le donó la médula en un hospital de Pekín. Su historia se hizo viral y, según HypeFresh, las campañas de ayuda reunieron más de 120 mil dólares para costear el tratamiento. Su papá se recuperó, él volvió a clases y empezó un nuevo plan: bajar todo lo que había subido por amor.

