Fabio tiene 9 años y lleva ocho días bajo los escombros de un edificio de doce pisos que colapsó en Caraballeda, La Guaira, tras el doble terremoto que sacudió Venezuela el 24 de junio. Su padre no se ha movido del lugar. Espera, mira, cuenta las horas.
Los rescatistas de El Salvador, Argentina y Venezuela llevan toda la noche apuntalando con madera la estructura debilitada para no provocar un nuevo derrumbe. Están a solo seis metros de él. Se sospecha que junto al niño hay otro cuerpo, posiblemente el de su madre, aunque nadie lo ha confirmado todavía.

Horas antes, en otro edificio de la zona, sacaron con vida a Hernán Gil, un vigilante de 43 años que también pasó ocho días atrapado. Ese rescate les devolvió el aliento a todos. Ahora, con las palas en la mano y el reloj en contra, vuelven a intentarlo por Fabio.
