Ibrahim caminaba solo hacia la escuela en Grozny, Chechenia, cuando vio a dos perros callejeros tomando el sol en la vereda.
Se detuvo. Se agachó y los abrazó como si fueran suyos. Luego siguió caminando, pero algo lo detuvo a mitad de camino: se quedó pensando unos segundos y regresó corriendo para abrazarlos otra vez, más fuerte, más largo. Creía que nadie lo veía, pero un vecino grabó toda la escena desde la ventana de su edificio.
Cuando el video se hizo viral, una amiga de la familia llamada Katerina confirmó que se trataba de Ibrahim y contó que ese cariño no es casualidad: el niño también acompaña todos los días a la hija de Katerina a la escuela y le carga la mochila sin que nadie se lo pida. Ternura pura, sin cámaras de por medio. 🐶💛
