Amber King no conocía casi nada del hombre que le pidió el favor.
Él se estaba mudando de su departamento en el Tenderloin, en San Francisco, y necesitaba que alguien vigilara a su pitbull por un rato. King, una mujer sin hogar que esperaba una vivienda de la ciudad, aceptó sin pensarlo dos veces. Ató al perro a un poste en la calle Larkin. No supo explicar cómo, pero el animal se soltó y se le fue encima.


Durante 10 a 15 minutos el pitbull la inmovilizó contra el pavimento mientras ella usaba los brazos como escudo. “Iba a morir. Si no luchaba, iba a morir. No dejaba de oír el crujido de las mordidas del perro”, contó a ABC7. Una transeúnte llamada Ashley intentó espantar al animal antes de que un policía lograra controlarlo con una pértiga. El perro, cubierto de sangre, se desplomó y murió en plena calle.
King pasó una semana internada en el Zuckerberg San Francisco General Hospital y necesitó múltiples cirugías: tiene dañado cada nervio y cada hueso de su mano izquierda. Hasta hoy, el dueño del pitbull no ha sido identificado ni responsabilizado por lo ocurrido.


