Una ecografía a las 17 semanas de embarazo encendió las alarmas para Casey y Jonathan en Estados Unidos. Su bebé padecía gastrosquisis compleja, una condición donde los intestinos crecen fuera del cuerpo.

El peligro era enorme porque la abertura del abdomen se estaba cerrando y comprimía sus órganos. “Sus órganos internos y externos se estaban inflamando”, recordó el padre.
Para salvarla, los médicos del Hospital Infantil de Texas propusieron un plan insólito en junio de 2025: inyectar bótox en el útero para relajar los músculos y ampliar la abertura. Aunque al principio no veían cambios, “el bótox tuvo un efecto retardado, pero sí la ayudó”, contó la mamá.

Gracias a esto, la pequeña Noel ganó nueve semanas clave de crecimiento y nació en agosto. Luego de pasar por el quirófano y superar los pronósticos, hoy tiene diez meses, come sólidos con entusiasmo y está completamente sana. ¡Un verdadero milagro!

