La modelo e influencer rusa, Katarina Amalija abrió la boca y el mundo del fútbol tembló un poco.
Durante años estuvo cerca de jugadores de primer nivel: viajes privados, regalos caros, hoteles de cinco estrellas. Una vida soñada para cualquiera.

Pero detrás de esa vitrina, hay algo mucho menos bonito: acuerdos de confidencialidad firmados casi como rutina, sobre todo cuando el futbolista de turno tiene esposa e hijos.
“La lealtad en el mundo del fútbol es casi imposible de encontrar”, soltó sin filtro. Y fue más allá: contó que hombres felizmente casados buscan aventuras sin culpa ni reparo.

“La atención que recibo de los futbolistas no es tan especial como pensaba. Hoy en día, se ha convertido en mi rutina diaria”.
Lo más duro fue admitir aquella realidad, todo dejó de ser especial, se despertó del sueño.
