Yao Defen nació en 1972 en China y fue considerada durante años la mujer más alta del mundo, alcanzando cerca de 2,36 metros de altura.

Su estirón desmedido fue causado por un tumor en la glándula pituitaria, el que le provocó una producción excesiva de hormonas del crecimiento.

Proveniente de una familia humilde, vivió gran parte de su vida en condiciones difíciles y con problemas de salud derivados de su gigantismo.
Lo malo es que a pesar de la fama internacional, nunca recibió una atención médica adecuada durante años. Sin embargo, este dolor y limitaciones nunca la hicieron cambiar: muchas personas que la conocieron destacaban su carácter tranquilo y humilde.

Su historia también ayudó a visibilizar el gigantismo y la importancia del acceso a tratamientos médicos adecuados.

De alguna manera, Yao generó conciencia sobre cómo las enfermedades raras pueden afectar profundamente la vida de una persona cuando no existe apoyo suficiente.
Defen partió de este mundo en 2012, a los 40 años.
