Anna Paquin tenía 11 años cuando ganó un Óscar. Hoy, con la muerte de Hayden Panettiere todavía fresca, decidió decir algo que llevaba años callado.

Escribió que no es casualidad que tantas exestrellas infantiles, sobre todo las niñas que fueron sexualizadas desde muy pequeñas, terminen con vidas marcadas por la tristeza y muertes antes de tiempo. Panettiere había contado en sus memorias que a los 16 años alguien de su propio equipo le dio una “pastilla de la felicidad” para que se mostrara animada en las entrevistas. Ella no sabía que eso no era normal. Fue, según sus palabras, la puerta de entrada a su adicción.

En el mismo año murieron Michelle Trachtenberg, Daveigh Chase y la propia Hayden. Melissa Gilbert lo resumió con una pregunta que Paquin ahora repite: ¿dónde está el sindicato, dónde están las regulaciones que deberían haber protegido a estas niñas desde el primer contrato?
